Entrenamiento estructurado vs diferencial vs tradicional

Actualizado: 3 de may de 2019

En nuestra vida diaria tendemos a buscar cosas que nos proporcionen comfort, de hecho, sin darnos cuenta perseguimos esa situación de estabilidad en nuestras vidas. No es nada extraño pues que desde un punto de vista biológico el cuerpo humano tienda a buscar la homeostasis lo que se define como situación de equilibrio o estabilidad. Por contra, tiene sentido que repelamos todas esas cosas que nos generen estrés, inestabilidad, desorden, la novedad, la incertidumbre, la variabilidad y el error. Pero, qué tiene que ver esto con el entrenamiento?


Cuando queremos mejorar una habilidad en el deporte, habitualmente se ha recomendado repetir ese mismo movimiento centenares de veces hasta dominar ese patrón a la perfección. El aprendizaje tradicional és un proceso ordenado, prefijado, repetitivo y constante basado en la idea de la causalidad lineal donde una pequeña/grande causa provoca una pequeña/grande consecuencia. Cuando vemos a un jugador profesional de baloncesto realizar miles de tiros idénticos a canasta durante horas no nos sorprende en absoluto pero qué sucede cuando vemos a un niño hacer lo mismo? La mayoría nos pondríamos las manos en la cabeza. Porqué cambia tanto nuestra perspectiva? Parece evidente que toda nuestro proceso educativo se ha basado en este modelo. De hecho, a medida que nos hacemos mayores el aprendizaje basado en la repetición y la memorización de conceptos gana más y más importancia. Es normal y comprensible que cuando nosotros entrenamos a deportistas, apliquemos (incluso sin darnos cuenta) este modelo que hemos vivenciado durante toda nuestra vida y que más o menos nos ha funcionado. A partir de aquí, nos pueden surgir varias preguntas: Existen otros modelos alternativos de aprendizaje? Existe algun modelo más adecuado para gestionar situaciones cambiantes e inesperadas como sucede en los deportes colectivos? Podemos aprender a aprender? A todo el mundo le funciona el modelo tradicional?


Aquí es donde introducimos el aprendizaje diferencial. Se fundamenta en la teoría de los sistemas dinámicos donde se intenta utilizar las fluctuaciones del comportamiento del movimiento humano para generar un proceso de autoorganización sobre el deportista (Schöllhorn, 2000). Es decir, se basa en trabajar sobre el estado de transición entre dos estados de estabilidad. En este caso, se entiende la causalidad desde un punto de vista no lineal, donde pequeñas causas pueden provocar grandes consecuencias y viceversa. Para entender todo esto vamos a poner un ejemplo muy sencillo: Cuando caminamos en una cinta (situación de estabilidad), a medida que incrementamos la velocidad las fluctuaciones aumentan hasta que llega un punto en el que solo subiendo la velocidad 0,1 km/h el sistema se autoorganiza para encontrar otro estado de estabilidad, la carrera. Pasamos de caminar rápido gastando mucha energía (transición) a empezar a correr lento siendo más eficientes (estabilidad) para esa velocidad.


Siguiendo este modelo, durante la adquisición de una habilidad, el deportista se enfrenta a una alta variabilidad de movimientos intentando no repetir más de 3 veces un mismo movimiento. Se considera que ese es el umbral donde se producen las mayores adaptaciones, más allá de estas 3 repeticiones idénticas al sistema neural ya no le supone un estímulo nuevo y la intensidad de la señal disminuye. Se puede decir que el proceso de adaptación depende en mayor medida de las variaciones entre ejercicios que por el número total de repeticiones que se ejecutan. De esta manera, se considera que las probabilidades de que alguno de estos ejercicios entre en resonancia con las necesidades del deportista aumentan.

Figura 1. Electroencefalograma espontáneo de la actividad cerebral en Descanso basal (control), después de un entrenamiento diferencial (DL) y después de un entrenamiento tradicional repetitivo durante el entrenamiento para la mejora del servicio en badminton. La actividad Theta se ve aumentada en la región contralateral parleto-occipital después de DL. Se obtiene mayor actividad Alpha posterior después de DL comparado con entrenamiento repetitivo y test basal. Figura extraída del estudio de Henz & Schölhorn (2016).


El aprendizaje diferencial

Entendemos que en el aprendizaje tradicional existe un prototipo ideal que se intenta alcanzar. El entrenador debe tener un alto conocimiento de ese modelo y así poder corregir los errores que detecta en la ejecución del jugador. A través del ensayo-error y la repetición de ese patrón de movimiento se busca automatizarlo, ejecutarlo correctamente y lo más constante posible.


En los últimos 20 años, el interés sobre el aprendizaje diferencial y los sistemas dinámicos ha aumentado exponencialmente. La repetición sistemática de un movimiento es la base del entrenamiento tradicional. Pero realmente somos capaces de realizar dos movimientos iguales? Diversos estudios han econtrado respuesta esta pregunta. En 1999, Schölhorn y col. analizaron el lanzamiento de jabalina, concretamente los 200 milisegundos finales del lanzamiento. En primer lugar, pudieron identificar que cada deportista seguía un patrón característico dado que se podía identificar al deportista analizando solo por esos últimos 200ms. Por otro lado, analizaron los 3 intentos que se realizan en una competición. En ese caso vieron que también había diferencias entre los tres intentos para un mismo sujeto. En otra investigación, analizaron la marcha de las personas. Vieron que el patrón era individual y se comportaba como una huella dactilar. Es decir, sucedía lo mismo que en el lanzamiento de jabalina, solo mirando el patrón de la marcha podían identificar de qué persona se trataba. También, se pudo observar que a lo largo de los años estas características individuales persistían. En otros estudios sobre la marcha, vieron que la fatiga, el estado emocional y hasta la música que escuchaban los sujetos afectaba al patrón de la marcha de cada sujeto. Parece ser entonces, que los patrones de movimiento son sumamente individuales y además son extremadamente fluctuantes. A todo esto, es inevitable preguntarse: Si no somos capaces de reproducir dos movimientos idénticos porqué para dominar una habilidad nos centramos en repetirla millones de veces? La respuesta fàcil que todos daríamos sería: A más repeticiones, más dominaré y automatizaré el patrón por lo que las fluctuaciones inherentes en el movimiento van a disminuir. Vamos a ver qué nos dice la ciencia....


Realmente funciona esto del entrenamiento Diferencial? Qué nos dice la ciencia?

Trockel M. y col. (2003) hicieron un estudio con jugadores de futbol en el que quisieron comparar el aprendizaje tradicional y el diferencial para mejorar la precisión en el lanzamiento a porteria. Realizaron un pretest en el que los dos grupos tenían que lanzar 5 veces desde 7 posiciones distintas (35 totales). La porteria estaba dividida en zonas con varias puntuaciones, el objetivo era sumar el máximo número de puntos. Un grupo realizó un entrenamiento tradicional del lanzamiento: con correcciones del entrenador, siempre con la técnica adecuada y lanzando siempre igual durante 6 semanas y dos sesiones a la semana de 20-30 minutos. Por otro lado, el grupo de entrenamiento diferencial realizó todos los lanzamientos distintos. Es decir, variaban la posición de la pierna de apoyo, la pierna del lanzamiento, la posición del tronco, la aproximación, la pelota…


Sorprendentemente, el segundo grupo mejoró mucho más. El grupo diferencial mejoró de 474 a 617 puntos, mientras que el tradicional mejoró solo de 463 a 487 puntos, estableciendo diferencias estadísticamente significativas.


Aunque hay queda mucho recorrido para investigar, se han realizado bastantes estudios comparando estos dos modelos en distintos deportes. Encontramos estudios con jugadores de volleybol (Roemer y Schollhorn 2000), con lanzadores de peso (Beckman y col. 2003), con corredores de vallas (Jaitner, T. (2003)), con jugadores de baloncesto (Schonherr y col. 2002), con jugadoras de balonmano (Jaitner T & Pfeiffer, 2003), con jugadores de fútbol (Wester y col. 2002), con tenistas (Humpert y Schollhorn, 2005) y en todos se han observado mejoras en el entrenamiento diferencial respecto el tradicional. Un hallazgo interesante fue en el estudio de lanzadores de peso en el que realizaron tests de retención para ver como se comportaban estas mejoras a lo largo del tiempo cuando dejábamos de entrenar. Los resultados mostraron que la distancia del lanzamiento para el grupo diferencial no solo se mantuvo sino que el rendimiento aumentó, mientras que en el grupo tradicional, como se espera debido al desentrenamiento, el rendimiento disminuyó. Parece ser que este tipo de entrenamiento facilita que las adaptaciones perduren más en el tiempo. En este mismo estudio con lanzadores de peso, quisieron ver la constancia de ese patrón, es decir qué variación existía en la distancia entre los 3 lanzamientos que se ejecutaban. Vieron que los lanzamientos del grupo diferencial eran más constantes y además a lo largo del tiempo la variación entre lanzamientos también disminuía. Respondiendo a la pregunta anterior, estos resultados nos hacen pensar que este tipo de entrenamiento con alta variabilidad permite luego ser más constantes (fluctuar menos) en la ejecutación de un patrón concreto.


La mayoría de estudios sobre el entrenamiento diferencial se han centrado en el rendimiento de un movimiento técnico concreto como el chut o el lanzamiento de peso. Qué sucede cuando queremos mejorar un aspecto más condicional como el salto aplicando el entrenamiento diferencial?

Jaitner y Pfeiffer en 2003 hicieron un estudio con jugadores de balonmano de primera división femenina en el que quisieron comparar los efectos de las dos metodologías sobre el entrenamiento del salto. En el pretest, se realizaron dos test distintos. En primer lugar, un drop jump de 26, 36 y 46cm de altura (test inespecífico) y un salto con lanzamiento a portería por encima de un muñeco simulando un jugador (test específico). El entrenamiento tradicional se basó en realizar pliometría (Matveiez 1981, Harre 1982), vallas agrupadas por dos alturas distintas, siempre misma distancia entre las vallas y con correcciones del entrenador. En el caso del diferencial, realizaron múltiples variaciones de distancias, alturas por lo que las deportistas tenían que adaptarse contínuamente a las distintas situaciones, además no hubo ningún tipo de corrección por parte del entrenador. En ambos casos realizaron 100 saltos por sesión, durante 5 semanas y un total de 10 sesiones. Los resultados mostraron que en el drop jump hubo mejoras en los dos grupos pero ligeramente mayores en el diferencial y en el caso del salto con lanzamiento las mejoras en el diferencial fueron significativas, mientras que en el grupo tradicional las diferencias fueron muy pequeñas.


Después de leer todo esto, una pregunta que nos puede surgir es, “bueno pero hasta cuanta fluctuación o cuanto caos es positivo para el sistema”?

Esta pregunta se la hicieron el grupo de investigación liderado por Hossner y colaboradores. En 2015, realizaron un estudio en el que compararon el aprendizaje tradicional (constante) con el diferencial (variabilidad aleatoria) y el estructural (variabilidad estructurada). Para entender mejor las diferencias entre estos conceptos os mostramos una ilustración extraída del estudio.

Figura 2. Exploración Tarea-Espacio en una intervención de aprendizaje tradicional (TL), en un aprendizaje diferencial (DL) y aprendizaje estructural (SL). DL y SL no se diferencian en las variantes de los movimientos realizados. Solamente se diferencian en el orden en el que se estructuran las variantes de los movimientos (Aleatorio vs Estructurado). Figura extraída del estudio de Hossner et al., (2015).


Los resultados mostraron que para el aprendizaje de una habilidad motriz el modelo estructural parecía dar el mejor rendimiento. Cabe destacar que en deportes de interacción y espacio compartido a parte del rendimiento de una habilidad concreta lo que también deberíamos tener en cuenta es cual de las tres metodologías es la mejor para resolver situaciones que requieren adaptarse rápido ante situaciones cambiantes e inesperadas. Parece ser que para lograr ese objetivo, el aprendizaje diferencial puede ser la mejor opción. Aún así, se necesitan más estudios en esa dirección para sacar conclusiones sobre cual puede ser el modelo más efectivo.

Figura 3. Rendimiento Pre – post y retención (Distancia del lanzamiento de peso) en el aprendizaje tradicional, aprendizaje diferencial (DL) y aprendizaje estructural (SL). Las barras de error representan el SE y están ilustradas solo hacia un dirección. Figura extraída del estudio de Hossner et al.(2015).


Ejemplos Prácticos:

1) Mejora del lanzamiento a canasta:

• Variar el objetivo: Normalmente el objetivo de cualquier sesión de tiro es meter el mayor número de canastas posibles (gestión de la fuerza constante). Debemos aprender a convivir con el error y utilizarlo a favor nuestro. La propuesta se puede basar en realizar una secuencia de 6 tiros con objetivos distintos (gestión de la fuerza variable): 1) Tirar para que se quede corto 2) Que vaya largo, tocar aro y fuera 3) A meter 4) Tablero y fuera 5) Bombeada a meter 6) Tablero y dentro.

A partir de aquí la creatividad de generar tareas de cada uno.

• VIDEO Ejemplo: 1,2,5,9,10 a meter / 3, 5, 7 corto / 4-6 largo

- Variar la pelota: Usar diferentes tamaños y pesos de los balones. Obligando al jugador a gestionar de manera distinta la fuerza para ser después más constantes en el tiro.

• Variar la situación previa al tiro: Que cada lanzamiento sea distinto al anterior. Sobre pase, sobre bote, en carrera, con defensor, con giro de 180 grados, con suspensión, sobre una pierna…


Reflexión personal

Creo que todos los entrenadores debemos (y me incluyo) reflexionar y ser críticos con la manera que entrenamos a nuestros deportistas. Tenemos muchas influencias de nuestra sociedad que van en contra del que significa realmente “entrenar”. Veo en ocasiones, entrenadores y preparadores físicos que tienen miedo o evitan el error del deportista. Es por eso, que normalmente proponemos tareas que alteren muy poco o nada ese estado de estabilidad. De esta manera, nos autoconvencemos de lo buenos entrenadores que somos simplemente por lo bien que nuestros deportistas ejecutan una tarea. Nos encanta ver cosas ordenadas, estáticas, simples… espera, de esto ya hemos hablado en el primer párrafo del artículo!


¿Cuantos preparadores físicos/entrenadores comparten en las redes sociales un ejercicio en el que un deportista está fluctuando? En cambio cuantos muestran un ejercicio con una ejecución impecable? La verdad es que no está bien visto ver un deportista en una situación de estrés o de fluctuación ya que se señala al entrenador o preparador físico como principal culpable de permitir esa “aberración”.


En mi opinión, entrenar debería ir dirigido a atacar directamente la homeostasis, alterar el orden, provocar el caos, equivocarse, generar fluctuaciones. Sin embargo, esto no significa aferrarse a un solo modelo. En función del momento de la temporada, del deporte y del nivel del deportista podemos dar más émfasis al modelo tradicional, estructural o al diferencial.


Espero que en un futuro no muy lejano este cambio de mentalidad tanto en la educación como en el entrenamiento vaya ganando “seguidores”. Solo es cuestión de tiempo y que las ciencias del deporte vayan evidenciando poco a poco este cambio de paradigma.


Referencias:

Trockel, M., & Schöllhorn, W. I. (2003). Differential training in soccer. In European workshop on movement science Mechanics and Physiology, Müster (Alemania) (pp. 22-24).

Jaitner, T., Kretzschmar, D., & Hellstern, W. (2003, July). Changes of movement patterns and hurdle performance following traditional and differential hurdle training. In 8th Annual Congress of ECSS, Salzburg (pp. 9-12).

I Schollhorn, W., Hegen, P., & Davids, K. (2012). The nonlinear nature of learning-A differential learning approach. The Open Sports Sciences Journal, 5(1).

Schöllhorn, W. I., Mayer-Kress, G., Newell, K. M., & Michelbrink, M. (2009). Time scales of adaptive behavior and motor learning in the presence of stochastic perturbations. Human movement science, 28(3), 319-333.

Santos, S., Coutinho, D., Gonçalves, B., Schöllhorn, W., Sampaio, J., & Leite, N. (2018). Differential Learning as a Key Training Approach to Improve Creative and Tactical Behavior in Soccer. Research quarterly for exercise and sport, 1-14.

Horst, F., Scherdel, N., Mildner, M., Kronemayer-Wurm, K., & Corell, D. IDENTIFICATION OF INDIVIDUAL GAIT PATTERNS BY MEANS OF SUPPORT VECTOR MACHINES.

Henz, D., & Schöllhorn, W. I. (2016). Differential training facilitates early consolidation in motor learning. Frontiers in behavioral neuroscience, 10, 199.

Henz, D., Hofmann, M., & Schöllhorn, W. I. (2013). Increased EEG theta and alpha activity indicate somatosensory working memory processes in differential badminton serve training. In Conference Proceedings of the 18th Annual Congress of the European College of Sport Science ECSS Barcelona.

Janssen, D., Schöllhorn, W. I., Newell, K. M., Jäger, J. M., Rost, F., & Vehof, K. (2011). Diagnosing fatigue in gait patterns by support vector machines and self-organizing maps. Human movement science, 30(5), 966-975.

Beckmann, H., & Schöllhorn, W. I. (2006). Differencial learning in shot put. Group, 6, 52m.

Balague, N., Torrents, C., Hristovski, R., Davids, K., & Araújo, D. (2013). Overview of complex systems in sport. Journal of Systems Science and Complexity, 26(1), 4-13.

Jaitner, T., & Pfeiffer, M. (2003, May). Developing jumping strength based on systems dynamics principles. In European workshop on movement science Mechanics and Physiology, Colonia (Vol. 31).

Hossner, E. J., Käch, B., & Enz, J. (2016). On the optimal degree of fluctuations in practice for motor learning. Human movement science, 47, 231-239.


Roger Font

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