Balance defensivo para dominar el ritmo de partido

Actualizado: 27 de mar de 2019



Suelen verse en estos días multitud de partidos que se deciden por individualidades técnicas sonadas, acciones ofensivas brillantemente ejecutadas, demostraciones físicas descomunales, decisiones tácticas del entrenador o algunos tipos de defensas en particular que pueden dar victorias colosales. Sin dudas todo ello responde a una evolución del baloncesto lógica, aunque a mi parecer se está perdiendo la esencia en el desarrollo de los ritmos que controlan el devenir y la velocidad del juego.


El ritmo de partido como concepto clave para entender este artículo, podría definirse de forma cuasi musical y es que éste es el tempo en que los jugadores aunando sus capacidades físicas, técnicas y tácticas llevan a cabo las acciones a la velocidad que el equipo requiere.


Podemos distinguir entre dos situaciones en que el tempo es clave a nivel de ritmo de partido: El balance defensivo y la salida al contraataque, hoy vamos a centrar toda nuestra atención en el primero de los términos.


El balance defensivo es el proceso en el cual se transición a de una situación ofensiva a una defensiva, con el objetivo de colocar en la trayectoria atacante-canasta el número idóneo de jugadores para asegurar la ventaja o igualdad evitando así una superioridad del equipo en posesión del esférico.


Todos hemos jugado un partido o muchos llegado el caso, en que te sientes superior al rival pero no consigues romper en el marcador, no te sientes cómodo, es más: Sientes que no estás controlando lo que está sucediendo a tu alrededor, no tienes dominio sobre el juego, buscas una respuesta a la pregunta típica del jugador o del entrenador ¿Qué podemos hacer para cambiar el ritmo? ¡La respuesta a continuación!


El procedimiento paso a paso para desarrollar un balance defensivo coherente es el que se describe en los siguientes puntos:

  1. Atacar respetando los espacios que te aseguren una buena recuperación en ventaja o igualdad. Diseñar sistemas de ataque o lecturas del juego libre o por conceptos que ocupen posiciones centrales o 45º puede asegurar un buen balance defensivo.

  2. Asignar roles respecto a la posición ofensiva para resultar eficientes en la transición defensiva. Hay tantas maneras de dar roles a los jugadores como de entrenadores dispongamos, mi propuesta es sencilla, los jugadores que estén entre la línea de fondo y la del tiro libre y su extensión imaginaria hasta las bandas, cargan rebote ofensivo y los restantes bajan a cerrar su aro. Los jugadores que cargan rebote deben tener claro que la prioridad es, si no hemos conseguido el tan ansiado rechace, molestar interponiendo su cuerpo entre el reboteador y la primera línea de pase. Los dos jugadores restantes deben apresurarse a interceptar al base que ya estará buscando la mejor trayectoria para iniciar el contraataque.

  3. Cerrar nuestra canasta: Si aparecen dudas, nuestra canasta es la prioridad, así que todo el mundo atrás en el caso de error, equivocación o gran acierto/contra decisión del rival.

  4. Uso de las faltas “tácticas” para parar contraataque: Un jugador debe tener en cuenta constantemente que número de faltas lleva el equipo y él mismo. Todo ello con el objetivo de utilizar dichas faltas para conseguir que el equipo rival sea incapaz de correr libre y alegremente en aras de un desarrollo de su ritmo ideal. ¡HAY 4 FALTAS PARA GASTAR EN CADA PERIODO! Ésta faceta del juego debe desarrollarse en el día a día de nuestros entrenamientos, del modo contrario nunca podremos controlar el ritmo de partido a nivel defensivo.

  5. Atentos al scouting: Existen diversas salidas al contraataque por lo cual deberemos atender a la posibilidad de que un rival desarrolle una o otra para ser más efectivos ante las diversas posibilidades. Jugar con un base, con dos, que aprovechen los carriles laterales o los centrales…

¿Cómo generar dificultades al balance defensivo? ¿Cómo cambiar el ritmo del partido atacando el balance del equipo rival? Luchar contra un balance defensivo organizado y disciplinado resulta complejo, aunque por supuesto no hay defensas imposibles de superar ni decisiones tácticas infalibles.

Hay múltiples formas de desestructurar un balance defensivo sólido:

  1. Elevar el ritmo defensivo, robar una línea de pase implica una salida rápida al contraataque y provoca dificultades de ocupación espacial y por supuesto en la asignación de roles dada la velocidad hiper cambiante de la acción.

  2. Iniciar el contraataque durante el tiro exterior del rival, es sencillo enviar a un jugador exterior que acaba de puntear un lanzamiento a media o larga distancia, a que salga corriendo a la contra obviando le rebote defensivo, hay que pensar que solo el 30% de los tiros vuelven al tirador mientras que el 70% restante suelen caer en el lado opuesta del campo. De éste modo salimos al contraataque al tiempo que el tirador está en el aire y si cerramos el rebote defensivo en un 4x4 casi real, podremos dificultar la acción transicional defensiva del tirador.

  3. Adaptación del equipo ofensivo Evidentemente el equipo atacante puede adaptarse a nuestras estrategias , pero al hacerlo cambiará sus normas establecidas, consiguiendo que tengan que pensar y perder el foco de atención en muchas otras.

Visto el orden y control que adquirimos en cuanto a ritmo de juego al dominar el balance defensivo las conclusiones a las que llego son las siguientes:

  1. Resulta imprescindible trabajar balance defensivo a diario dentro de la elección de los ejercicios a realizar, sino se practica, en los partidos no podrá desarrollarse de forma efectiva.

  2. La organización y el detallismo es capital para llegar a ser un equipo competitivo.

  3. La inteligencia del jugador para gestionar los tiempos, roles y espacios será básica para dominar el ritmo del partido.

  4. Con éste trabajo vamos a desarrollar la responsabilidad de nuestros jugadores tanto individual como colectivamente.

  5. Para tener un balance defensivo sólido debemos tener en cuenta que el equipo contrario puede tomar contra decisiones ante nuestras propuestas, tener en cuenta que hace el rival, entender la importancia del scouting, nos puede dar la clave para vencer en el terreno del ritmo de partido.

Leandro Nahmanovici

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